Dejo atrás un año que marcará para siempre el resto de mis días, un año marcado por éxitos personales bajo la bocina, de esfuerzo, sacrificio y finalmente, éxito. Como todo en la vida, todo tiene un "pero", y este relato no iba a ser la excepción. La experiencia que me ha otorgado el 2008 es de las más dañinas que le pueden a uno otorgar, fijada por la desgracia, el dramatismo y la incomprensión hasta puntos que llegan a sobrepasar los límites de la conciencia humana. Nunca había vivido situaciones desesperadas tan al límite, y a partir de la segunda mitad del año comenzaron a llegar de la mano, a cada cual más terrorífica y sentida, todas y cada una de ellas. Tres situaciones, tres fallecimientos que endurecen el corazón de cualquiera, como si de hielo se tratase, para resquebrajarse a cal y canto tras golpearlo con un martillo. La última de ellas, fue sin duda la que más me hizo involucrarme, dibujando al aire imágenes y recuerdos en mi mente que perduraran para siempre en mi interior.La imagen que ilustra este relato refleja perfectamente mis sentimientos, se trata de una fotografía escogida al azar de la larga galería de mi disco duro, a la cual le ha sido aplicada un efecto de "cómic", reflejando toda la parafernalia y lo abstracto que ha sido para mi el 2008, al igual que voy vestido de gala, pero al mismo tiempo con la corbata desahogada, suplicando un respiro en lo que me quede de camino.







