lunes, 5 de enero de 2009

Fatídico

Dejo atrás un año que marcará para siempre el resto de mis días, un año marcado por éxitos personales bajo la bocina, de esfuerzo, sacrificio y finalmente, éxito. Como todo en la vida, todo tiene un "pero", y este relato no iba a ser la excepción. La experiencia que me ha otorgado el 2008 es de las más dañinas que le pueden a uno otorgar, fijada por la desgracia, el dramatismo y la incomprensión hasta puntos que llegan a sobrepasar los límites de la conciencia humana. Nunca había vivido situaciones desesperadas tan al límite, y a partir de la segunda mitad del año comenzaron a llegar de la mano, a cada cual más terrorífica y sentida, todas y cada una de ellas. Tres situaciones, tres fallecimientos que endurecen el corazón de cualquiera, como si de hielo se tratase, para resquebrajarse a cal y canto tras golpearlo con un martillo. La última de ellas, fue sin duda la que más me hizo involucrarme, dibujando al aire imágenes y recuerdos en mi mente que perduraran para siempre en mi interior.

La imagen que ilustra este relato refleja perfectamente mis sentimientos, se trata de una fotografía escogida al azar de la larga galería de mi disco duro, a la cual le ha sido aplicada un efecto de "cómic", reflejando toda la parafernalia y lo abstracto que ha sido para mi el 2008, al igual que voy vestido de gala, pero al mismo tiempo con la corbata desahogada, suplicando un respiro en lo que me quede de camino.

sábado, 29 de noviembre de 2008


Camina amarrado a la corriente,
observando lujuriosos páramos,
encontrados en el turbio galopar
que dibuja la mano de su frente.

Luz otoñal bajo la ventana
de su casa en primavera,
despierta el largo sueño
acariciado y desespera...

Callejea sin sentido,
¿acaso nadie le espera?
precioso latir acaecido
bajo el ímpetu su mirada
de sosiego y veraniega...

Los años lucen en su espalda
veinteañera, dolorida, turbulenta,
experiencia de una vida cargada
a lomos de una yegua soñolienta.

J.M. Mena

lunes, 3 de noviembre de 2008

Hay días en los que...


Lunes, acabo de llegar a casa cansado de pasearme entre andenes, acongojado por haberme saltado la clase de psicología, aunque siendo realistas no iba a sacarla nada de provecho, por lo que he decidido marcharme a casa a hacer la guerra por mi cuenta, pues para eso me he comprado el libro del señor Aníbal. Francamente, no me lo tendré muy en cuenta, pues hoy es un día de esos en los que echas la mirada al pasado, sonríes angustiadamente mientras por dentro el cuerpo te pide llorar, y al mismo tiempo, te da por fijar la mirada en el futuro, el cual no se presenta nada halagüeño viendo los tiempos que corren y los sucesos que nos ocurren día tras día. En mi rutina diaria suelo utilizar dos tipos de ruta para regresar a casa desde la universidad, una por ser más clásica y rápida al mismo tiempo, y la otra, simplemente por llevarla la contraria al anterior, por lo que hago tiempo entre parada y parada para desayunar tranquilamente la ya conocida napolitana de chocolate. Es en este punto de encuentro entre Príncipe pío y Atocha donde me da por observar la cantidad de gente que anda de aquí para allá, cada uno de ellos con sus problemas y necesidades, con sus proyectos y satisfacciones, y es en este punto donde me paro a pensar en la complejidad de cada personalidad, pues hay gente que se conforma con lo básico para existir el resto de su vida, esperando algún golpe de suerte o como mucho, que no se desvíe a peor su situación actual. Sin embargo, hay otros que están en la senda o el camino que siempre han deseado, que probablemente estén en mejores condiciones que los anteriores, pero que al mismo tiempo sienten que están arriesgando continuamente, pues nada les asegura esa comodidad futura que se están labrando cada semana. Aparentemente, esto nos preocupa a todos y unos lo llevamos mejor que otros, dependerá del grado de aceptación que tengamos con el capitalismo. Lo peor de todo es que hay días en los que es mejor no levantarse, la sola perspectiva de opinar que nada merece la pena, es desalentadora, y claro, siempre esperas levantarte al día siguiente con otro punto de vista, pues al fin y al cabo todo depende del cristal con que se miren las cosas.


Algunos pensarán que quizás estoy siendo demasiado pesimista, pero es difícil dejar de pensar cuando aún te huelen la punta de los dedos a ceniza, y entre tanto, te acribillan las imágenes de un fin de semana que te marcará para el resto de tus días, atribuyéndote la serenidad y madurez necesaria para aprender a tragar saliva cada vez que prenda una chispa. Sólo deseo que lo que reste de este año maldito, lo pasemos de la mejor manera posible, que nos de una tregua y nos deje empezar el siguiente con energías renovadas y sensaciones diferentes, pero al mismo tiempo, encantadoras. Nos lo merecemos.

Un saludo

viernes, 5 de septiembre de 2008

In memoriam


Caída del cielo entre nubes y destellos,
a lomos de gigantes su camino comenzaba,
oído fino quien gustase de escucharla,
vitalidad desbordaba en su mirada.

Encandiló al más loco de los ciegos,
ajusticiando para siempre su latir,
abriéndole los ojos en la nada,
madurando su destino en Abril

La aurora maldita la esperaba,
mañana sombría, solitaria,
el as de corazones se marchaba.

Terranales esperanzas desbancadas,
caída de los cielos, in memoriam,
tus recuerdos nos aguardan

domingo, 17 de agosto de 2008

Día 17 de Agosto del 2008, me encuentro justo a un mes de volver a la isla que durante dos años formó parte de mi vida, en la cual viví cortos periodos de tiempo a intervalos a lo largo de esos años ¿el motivo? mi padre se encontraba allí por motivos de trabajo y cuando no podía venir él, íbamos nosotros, sin embargo, confieso que estoy enamorado de aquella tierra, de aquel conjuntos de islas ancladas en mitad del mar mediterráneo, las cuales se encargan de sumergir a sus habitantes a su mística, única en todo el mundo. Hace aproximadamente unos ocho años que, afortunadamente, se terminó el ir y venir continuo, que aunque era placentero, alteraba el día a día en mi familia. Durante mi estancia allí pude comprobar que aquello es otro "mundo", lógico por otra parte para un niño de once años que nunca se había encontrado con la magnífica sensación de encontrarse rodeado de agua por los cuatro costados. Aún recuerdo la primera vez que viajé en avión y de como logré vislumbrar la isla casi en su totalidad antes de realizar el aterrizaje. Esta foto es la primera que realizé en el apartamento donde residíamos, la primera noche de nuestra llegada, en pleno mes de Abril, antes de acostarnos y de quedarnos maravillados con el aeropuerto de Palma.

Junto a mi hermano pequeño, Victor

Durante nuestra estancia en la isla, visitamos absolutamente todos y cada uno de los rincones con mi madre, y en alguna ocasión con mis abuelos, que aprovecharon para conocer las maravillas que les contábamos por teléfono. Recuerdo con especial cariño Cala Major, el puerto de Alcudia, Porto Cristo, Camp de Mar, Sa Calobra, El Arenal... en este último es donde estaremos Alejandro, Mario y un servidor, dispuestos a disfrutar de una de las mejores vacaciones de nuestra vida, antes de regresar a nuestra realidad diaria.


Una foto más de los dos juntos

Sobre su gastronomía, espero poder degustarla con más conocimiento de causa esta vez, aunque es imposible no mencionar las famosas ensaimadas rellenas de cabello de ángel, de las cuales habrá que traerse unas cuantas para Madrid, con diferentes destinatarios. También espero visitar el parque acuático si nos es posible, aunque todo se andará con el paso de los días.

Cala de Sa Calobra, infinitas curvas hasta llegar hasta ella, de ahí su nombre

En conclusión, espero saborear mis futuras vacaciones con la intensidad que cada momento requiere, aunque haciendo un análisis de la personalidad de cada uno de nosotros, creo que vamos a enterarnos de poco, pues la noche es joven, y la playa un buen lugar donde recargar las energías. Nos queda muy poco ¡aprovechad vuestros últimos días como simples mortales!

17 de Septiembre, el día D

Hasta pronto

martes, 5 de agosto de 2008

Lavado de cara


Tras mantener el blog durante varias semanas sin actualizaciones, he decidido darle un cambio de imágen más acorde a los nuevos tiempos que se avecinan en mi vida, más positivos e interesantes. Al final, logré mis objetivos y estudiaré en la universidad para lograr ser un futuro asistente social (y si es trabajando para el estado, mejor). Dicha carrera me gustó por recomendaciones personales en un principio, y poco después, al profundizar en sus materias descubrí que eran muy apetecibles para mi, fundamentalmente las que consisten en psicología o derecho. Sobre el futuro ¿quién sabe? si todo me va bien probablemente lo intentaré con otra diplomatura de aqui a unos tres años, al fin y al cabo siempre voy a estudiar cosas que me gustan, y como bien dice la frase, el saber no ocupa lugar.

Por lo demás, espero que para cuando finalize el año ya tenga el permiso de conducir y que este no me de muchos sobresaltos, sobre todo por la economía, que no está barato precisamente circular por esta ciudad.

En definitiva, os doy la bienvenida al mismo blog, ese que tantas críticas ha cosechado, tanto positivas como negativas, lo que me ha impulsado a seguir escribiendo porque me encanta la polémica con sentido. Intentaré actualizar más a menudo, esperemos que no quede solo en el intento. Gracias a todos los que lo seguís.

Hasta pronto

jueves, 10 de julio de 2008

La existencia


Hasta ahora desconocía el significado puro y global de la palabra existencia como tal, digamos que no había tenido la oportunidad de probarla en mis carnes. Dicha palabra es tan efímera y traicionera como sus propias sílabas nos delatan en susurros mientras la pronunciamos, dejándonos un eco vacío y agnóstico en nuestro pensamiento. Hace pocos veranos tenía la costumbre de tumbarme en una hamaca al borde de mi piscina y contemplar el cielo en toda su totalidad a altas horas de la madrugada, observando las miles de estrellas que se pueden divisar en una noche de Agosto (fundamentalmente en la noche de las lágrimas de San Lorenzo) en las afueras de Madrid. El resultado siempre era el mismo, me quedaba totalmente exhausto al intentar comprender lo insignificantes que somos respecto al universo, lo que me incitaba a querer descubrir que había más allá. Craso error, no viviré lo suficiente para poder comprobarlo.

Todo este tema me trae de cabeza durante las últimas semanas debido a acontecimientos desagradables y trágicos que marcan nuestras vidas, como es la muerte repentina de una amiga, la cual había olvidado viejas rencillas y reconocido sus errores, quedando para siempre inmaculada en mi recuerdo. La mañana de su muerte no la olvidaré en la vida, fue como creer despertar de un horripilante sueño y de repente verse sumergido de nuevo en él, experimentando las mismas sensaciones que el protagonista de la película La habitación 1408. Es difícil buscar momentos en la vida más complicados que el hayarte ante la tumba de una amiga, a su lado, sin tener el valor de aceptarlo y terminar de derrumbarte en pequeños instantes. De alguna forma, este golpe te recuerda que hay que aprovechar la vida al máximo, restarle importancia a las cosas materiales y empezar a disfrutar de lo que realmente nos hace ser seres humanos, de los sentimientos en su máxima expresión, tal y como profesaban los filósofos de la corriente vitalista surgida en el siglo XIX, de los cuales comparto muchos puntos de vista. Por lo demás, me da mucho respeto pensar en las casualidades, tales como su admiración por el número 12 u otras tantas variantes que he comprobado, las cuales me han llegado a poner los pelos de punta, pues casualidades o no, siempre te dejan en la más puñetera de las dudas.

En definitiva, no tengo muchas fuerzas ahora mismo para seguir hablando de este tema, al igual que considero que debía hacerla un pequeño homenaje por los momentos vividos, momentos que marcaron buena parte del principio de mi adolescencia, donde su ingenuidad y su forma de ver el mundo cautivó a todos los que la rodeabamos, y con el mismo misterio que la conocí, se ha ido, eso sí, en cuerpo terrenal, porque algunos seguimos sintiendo su sonrisa eterna cada vez que observamos el cielo, recordándola con cariño y guiándonos a vivir nuestra vida de la mejor manera posible. La vida es injusta de por sí, es por ello por lo que yo intento hacer justicia desde aquí, desde mi pensamiento, desde mis letras, en los cuales vivirás eternamente. No te olvidaremos.

12-2-1990 / 29-06-2008